Rosquillas de anís caseras

Haz las riquísimas rosquillas caseras de toda la vida, aquí te explico como las hago yo con anís, pero puedes variar este ultimo por otro aroma que te guste a ti.

Rosquillas de anís caseras y riquísimas

Estas rosquillas de anís caseras, son la típica receta de la abuela que todos comíamos de pequeños y la verdad estaban buenísimas. Me he decidido a traerla al blog porque recientemente he decidido ir recuperando alguna de esas recetas de toda la vida las que se suelen llamar «receta de mi abuela» y que hacían con tanto cariño y grandes manos.

Sin lugar a dudas, esta es una de las recetas estrella de postres de Semana Santa, también como las torrijas o los buñuelos de Viento. En cualquiera de todas las comunidades de España, al llegar estas fechas tan importantes en nuestro país, existen infinidad de recetas de dulces de Semana Santa y una de ellas, es esta que te traigo hechas a mi manera y de la forma que creo que me han salido mejor que con ninguna otra, mi receta de las rosquillas caseras.

El origen de las rosquillas aún no está claro, aunque se cree que procedían del Imperio Romano. Hay evidencia de que los árabes ya hacían este tipo de dulces fritos en forma de rosquilla hace siglos.

Lo que vamos a hacer hoy es la famosa rosquilla de anís, un postre típico de España que además es muy fácil, rápido de cocinar y quedan riquísimas.

receta de Rosquillas de anís caseras

Rosquillas de anís caseras

Tiempo de preparación 40 minutos
Tiempo de cocción 20 minutos
Tiempo Total 1 hora
Raciones 60 rosquillas

Ingredientes
  

  • 100 ml aceite de oliva suave
  • 200 g azúcar
  • 3 huevos
  • 1 limón, ralladura
  • 60 ml anís dulce
  • 1 sobre levadura en polvo
  • 1 pizca sal
  • 600 g harina
  • 2 tazas aceite vegetal para freír
  • 1 taza azúcar para bañar las rosquillas

Instrucciones
 

  • Mezcla el aceite, el azúcar, los huevos, la ralladura de limón y el anís.
  • Añade la sal, la levadura y la mitad de la harina; mezcla e incorpora el resto hasta obtener una masa que no se pegue.
  • Toma porciones pequeñas y dales forma de rosquilla, abriendo el centro con el dedo.
  • Calienta el aceite y fríe las rosquillas hasta que estén doradas.
  • Déjalas enfriar y espolvoréalas con azúcar.
  • Sírvelas calientes, tibias o frías.
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