Corta. Lava la berenjena y corta los extremos. No la peles (ayuda a mantener la estructura). Córtala en bastones de 1x1 cm aproximadamente.
Remoja (El Truco). Pon los bastones en un bol y cúbrelos con la leche fría y la sal. Deja reposar 15-20 minutos. Esto quita el amargor y ayuda al dorado posterior.
Seca. Escurre la leche y seca los bastones muy bien con un paño limpio o papel de cocina. Si están húmedos, la maicena se hará pasta y no crujirá.
Reboza. Mete los bastones y la maicena en una bolsa de congelación o tupper. Cierra y agita con fuerza.
Sacude. Pasa los bastones a un colador y sacude el exceso de polvo blanco. Solo queremos una capa invisible.
Coloca. Pon las berenjenas en la cesta de la freidora en una sola capa. ¡No las amontones! Hazlo en dos tandas si es necesario.
Rocía. Pulveriza aceite en spray generosamente sobre los bastones. Asegúrate de que no queden manchas blancas de maicena seca.
Cocina. Programa 15 minutos a 200°C.
Menea. A mitad de tiempo (minuto 7), abre, sacude la cesta y vuelve a rociar un poco de aceite si ves zonas secas.
Sirve. Pásalas a un plato inmediatamente y riega con un hilo generoso de miel de caña.